Buscan obtener biocombustibles de segunda generación

Un equipo de investigadores del INTA y de la Unión Europea analizan el potencial técnico y agronómico de las tecnologías que se orientarán a transformar el residuo de la caña de azúcar en bioetanol.
Conocidos como los combustibles que se obtienen a partir de materia seca vegetal, los biocombustibles de segunda generación podrían representar una solución alentadora para el futuro energético y ambiental. 
“En el mundo, hay una marcada tendencia hacia el uso de energías renovables, y eso nos ubica en una posición privilegiada como generadores de biocombustibles y de energía a partir de la biomasa en general”, destacó Jorge Hilbert, referente en biocombustibles del INTA.

Un biofertilizante que mejora el suelo de campos deportivos
Con el interés puesto en la sustentabilidad, investigadores del INTA desarrollaron una innovadora metodología de trabajo que les permite obtener pellet de compost, un biofertilizante logrado a partir del compostaje de residuos orgánicos y posterior pelletización. 
Utilizado como enmienda orgánica en campos productivos, fue aplicado en la cancha auxiliar del campo deportivo del Club Atlético San Lorenzo de Almagro, como estrategia de fertilización biológica.
Luciano Orden, investigador del INTA Hilario Ascasubi, Buenos Aires, explico que "aún en fase de estudio, el pellet de compost tiene algunas ventajas sobre el compost tamizado que sale directamente del campo"
También detalló que “se aplica con las máquinas convencionales de fertilización, se incorpora mucha más cantidad de material orgánico por metro cuadrado, porque tiene menos humedad, se distribuye mejor, puede acopiarse y hasta es más eficiente de transportar en términos de logística”