Los agricultores familiares son la clave para lograr el hambre cero

Así lo destacó la FAO, la organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, en el lanzamiento del decenio de la Agricultura Familiar, que se realizó en Roma, Italia.
FAO detalla que existen más de 600 millones de explotaciones agrícolas en el mundo y el  90 por ciento de ellas están gestionadas por grupos familiares.
El organismo internacional remarca que “la agricultura familiar ofrece una oportunidad única para garantizar la seguridad alimentaria, mejorar los medios de vida, gestionar mejor los recursos naturales, proteger el medio ambiente y lograr un desarrollo sostenible, en especial en las zonas rurales”.
“Los agricultores familiares son los agentes de cambio que necesitamos para lograr el hambre cero,” aseguró el Director General de la FAO, José Graziano da Silva 
Del lanzamiento del decenio participaron productores familiares de todo el mundo, entre los que se encontraban integrantes de la Asociación de Productores Familiares de Cañuelas, Buenos Aires, con los que trabaja el INTA.
Leonardo Davies, jefe de la Agencia de Extensión INTA San Vicente, en Buenos Aires, aseguró que con productores de familiares de la región, como los organizados en la Asociación de Productores Familiares de Cañuelas, se impulsan diferentes proyectos de financiamiento,  se trabaja  en normativas locales y en estrategias para la comercialización de sus productos”

Se trabaja en una tecnología que acelera el desarrollo de nuevas líneas de maíz
Un equipo de investigadores del INTA y de la Universidad Nacional del Noroeste de Buenos Aires trabaja en la puesta a punto de una técnica de mejoramiento del maíz denominada dobles haploides.
Esta investigación pública permitirá reducir el costo y el tiempo de los procesos de mejoramiento genético para obtener nuevas líneas del cultivo de maíz
Gerardo Giomi, del INTA Pergamino en Buenos Aires, aseguró que “una de las principales ventajas de la tecnología es que acorta el ciclo de mejoramiento de manera considerable”
El investigador asegura que convencionalmente se tarda unas 9 generaciones para líneas de maíz de pureza genética y con la técnica de dobles haploides se reduce a 2 o 3 generaciones.